25.8.14

EDITORIAL GUAMAÑANGA · El guitarrista de Hamelín

En estas lindes de su magestá ilustrísima, la eterna segunda, ha caído la mierda para salpicar a aquel que desde la tribuna, grácil poeta, puso su instrumento, lengua y cara pétrea al servicio de los señores de Birán, descojonadores desta ínsula, que en franca mariconá han hecho del desbarate un bien nacional, del condado Jaimaniteño pa' acá.

Y es que la villa está revuelta con los decires y los venires del bardo que se queja porque a la empresa de su propiedad y en mal gesto le está faltando la luz, ¡Por segunda vez! en varios meses, lo que no deja que se cumplan los compromisos que le reportan el baro y le garantizan la mesa, servida y con mantel a mil kilómetros del cable que jamo yo. ¿Acaso sabrá el guitarrero mayor la cantidad de veces que a uno le han quitao la lú en esta redacción, casa, bajareque y cuanto local habitable o no existe en estas comarcas? Y se queja por que son dos, cuando nosotros, negros, prietos, jabaos capirros, semiblancos y mulatos todos nos quejamos de lo mismo y más acabamos siempre en la Marista Villa, con luz pero de esa que no se apaga ni de día ni de noche, pa' ejemplar escarmiento.

Pues parece que ahora, pobre del cantor se le acaba la vida, sabrosa, hecha a la vera del malo mayor y a quien invoca, como si de un conjuro se tratase. A la hora de pedir explicaciones lo llama como si la pura mención de su nombre abriera las puertas que hace tiempo, con la lengua y el servil servicio de las seis cuerdas aseguró, ganando para si casa y hacienda donde montar una empresa internacional que le diera millones y garantía de no rozar con la masa, útil para llenar conciertos y dar perico y paula en la cantera, mientras jama madera.

Ahora se queja de que nadie le escucha. Que aquellos que siempre estaban, doblada la rodilla y el gesto agachón hoy día le meten curva cuando viene con la cantinela de qué lo quieren joder. Montado en el rabo de nube le tira a los pinchones que quieren verlo caer, por arrastrao y pa' que sepa que aquí todo cambió, y es que nadie le habla ni le escribe porque Silvio no entiende que aquí no hacen falta unos cuantos miles si no millones, como dijo Brunito en su momento pa' que le cacharan el cuento, que aquí no invierte cualquiera.

Y es bueno a las finales que la mierda en su caída lo embarre y lo ponga allí donde siempre debió estar desde que se creyó el guitarrista de Hamelín allá por los sesentas y ayudó a llenar las UMAP de pajaritos e inocentones, arrastrándolos  al encierro para luego desaparecer e ir, solicito a mamar. Tarde o temprano, estés donde estés en esta finca que es la ínsula todos están por debajo del más bajo y familia y no hay casualidá, el que la hace la paga, todita y en pccuc. A lo mejor ahora entiende el gran justificador de lo injustificable, el presta’o de siempre, muelero como ninguno, necio al fin que al igual que toda esa gente que descubrió hace poco, gente que puebla las guardarrayas destos realengos entre ingenio y central, que él también está tan jodido como ellos y hasta más de lo que pensaba.